Diosito, mándame una vecina chévere...

Siempre he deseado tener una vecina que se pueda convertir en mi mejor amiga. Divertidísima, alegre y más buena que el ceviche y el pisco (EL PISCO ES PERUANO, para el que no sabe.) En el último departamento que rentamos teníamos como vecinos a una pareja bien buena gente. Luego otra chica se mudó con ellos (porque ellos ya se iban a mudar fuera de Utah) y ‘supuestamente’ ella se iba a quedar a vivir ahí en lugar de ellos. Esta chica era la más eufórica e hiperactiva que he conocido. Creo que podría incluso decir que era un poquito zafadita de la cabeza. Después de un tiempo, ella decidió mudarse porque se dio cuenta de que ella sola no podría pagar todo el alquiler del depa. Como siempre, yo estaba emocionadísima de conocer a los nuevos vecinos. Y luego la conocí. La chica mas pesada, desconsiderada y maleducada del mundo se mudo a vivir aquí. Junto a mi depa. Qué cólera.

Esta chica se rehusaba a sacar a pasear a su perro. En vez de eso, abría la puerta de su casa para dejarlo salir y el perro se iba a hacer el #1 y el #2 a las escaleras del edificio. Durante el invierno, subíamos las escaleras - casi siempre cargando bolsas del supermercado – y terminábamos pisando varios números unos y con suerte ningún número dos o encontrándolo sentado en ‘su territorio’. Toda la nieve alrededor estaba amarrilla/marrón y apestosa.

Otras veces lo encontraba sentado en el medio de la pista y siempre tenía que esperar a que el perro maldito se moviera para poder estacionar el carro. Era eso, o igual no podías estacionar en tu cochera DESIGNADA porque obviamente la susodicha no sabía estacionar y se había parqueado en la mitad de los dos espacios. O porque los amigos que iban a su casa no querían ir a estacionarse a una cuadra de distancia en la playa de estacionamiento gratuita.

Ahora que ya nos mudamos a nuestro departamento nuevo en las afueras de la ciudad con más residentes que viven acá todo el año, y no con tantos trabajadores que vienen por temporadas a trabajar a los resorts de esquí con visas J1 (estudiante) o H2B (de trabajo), esperaba un cambio para bien en el ambiente de la ‘vecindad.’

No sucedió tan pronto como lo esperaba pero al final después de estar viviendo aquí por más de 4 meses, ¡por fin conocí a una vecina! (Entiéndase por ‘conocí a una vecina’ alguien con la que no solamente es ‘hola’ y ‘chau’.)

Ella parece ser buena gente. Aparte de eso, ¡mi Penny y su perrita sí que se cayeron bien!

Seguro que Penny no puede esperar a que salgamos nuevamente a nuestro paseo de las 8pm.

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